La inflación de los siniestros

SUBA DE COSTOS DE MANO DE OBRA, REPUESTOS Y REPARACIONES.

El negocio de Autos está impactado por un índice mayor incluso del IPC de consultoras privadas. En daños materiales, los aumentos superan el 40 %, producto del mix de suba de costos de mano de obra, repuestos y reparaciones.

Revista Estrategas

Más allá de la inflación general que afecta en mayor o menor medida a todos los sectores y actividades de la economía en la Argentina, en el mercado asegurador se habla de una inflación de los siniestros, propia de la industria, y especialmente marcada en Automotores. Estrategas habló con cinco operadores del ramo que lo confirman.

La siniestralidad de este ramo en particular llegó al 63,9 % en marzo de este año, lo que no parece un incremento muy significativo respecto del 62,3 % que había alcanzado a marzo de 2013. Sin embargo, los costos siniestrales en general y el costo promedio por siniestro en particular se van para arriba, incluso por encima de la inflación.

Empecemos por el principio: ¿hay más siniestros en Automotores? Si analizamos el caso de Federación Patronal Seguros, operador que lidera el ranking de producción del ramo, veremos que durante el último ejercicio recibió un 12 % más de denuncias de siniestros que en el ejercicio anterior. “Veníamos con un 10 u 11 por ciento, así que un 12 % está más o menos dentro lo que podíamos esperar. El problema aquí es que hay eventos que no podemos prevenir ni prever, por ejemplo la granizada que el lunes 23 de junio pasado azotó al sur del Gran Buenos Aires (Avellaneda, Lanús, Berazategui y Bernal). Ese solo evento nos disparó 8.000 denuncias. La inundación del 2 de abril de 2013 en La Plata se tradujo en más 5.000. El riesgo climático tiene episodios catastróficos que pueden mover la aguja de la siniestralidad en dos horas”, sostiene Guillermo Cardelli, jefe de RC Automotores de Federación Patronal, operador que superó los 3.309 millones de pesos en primas en el ramo, a marzo de este año.

El clima por un lado, los accidentes viales por otro. “Hay un incremento de la frecuencia siniestral como consecuencia del crecimiento del parque automotor, que fue a mayor ritmo que el de las obras de infraestructuras, y de la falta de educación vial de los distintos actores del tránsito”, aporta Gustavo Giubergia, director de Operaciones de Sancor Seguros, tercer puesto en el ranking del ramo, con más de 1.872 millones de pesos de producción en Automotores, también a marzo de 2014.

Gustavo Manilla, gerente de Siniestros de Seguros Rivadavia (más de 1.654 millones de pesos de primaje en el ramo al cierre de los primeros 9 meses del ejercicio, quinta aseguradora del ranking de producción), también señala a esta dupla eje del mal: “Hay un más que proporcional incremento de la demanda de servicios por fenómenos climáticos de grandes proporciones, sobre todo granizos e inundaciones, y unas deficientes condiciones de infraestructura vial para contener el aumento sostenido del parque automotor. Recordemos que de los 33 mil kilómetros de red vial en nuestro país sólo un 6 por ciento son autopistas o autovías”.

Desde Allianz Argentina no percibe un aumento en la frecuencia siniestral en general pero sí en la cantidad de siniestros. “Se ha visto una gran incorporación de autos 0km hasta diciembre 2013 y, a mayor cantidad de pólizas, mayor cantidad de siniestros”, se suma Lorena Garrera, directora de Siniestros y Operaciones de la firma que a marzo de este año superó los 903 millones de pesos en primas de Automotores y se ubicó en el puesto número 12 del ranking.

MAS CARO. La realidad que más preocupa a los directivos de las compañías consultadas por Estrategas es que los siniestros, cada uno individualmente, son más caros. Todos coinciden en que la inflación impacta en la evolución del costo medio de los siniestros pero, si bien buena parte de ese incremento se explica por la inflación, hay un grueso que no tiene nada que ver con el aumento generalizado y sostenido de los precios.

“El año pasado, el aumento de los costos venía por el lado de la falta de disponibilidad de los repuestos. El proveedor que tenía una autoparte difícil, le ponía un precio altísimo. No era inflación; era ley de oferta y demanda. Este componente era el que disparaba el costo siniestral”, explica Cardelli. Pero ahora, a lo que pasaba en el ejercicio anterior se sumó, además, lo que pasó en el ejercicio cerrado en junio pasado: el aumento desorbitante de los precios de los vehículos nuevos y usados por efecto del impuesto automotor que repercutió diametralmente en el costo de los siniestros totales (robo, destrucción e incendio) y la devolución de enero que movió la aguja de los Parciales (robo y daños) -ya que los autos que se arman en la Argentina tienen un alto porcentaje de componentes importados-.

“Este combo complicó las cosas. Es un escenario nuevo, porque se sumó a la falta de repuestos que se sigue dando, aunque quedó disimulada por la combinación inflación más impuesto, mojón que explica el aumento del valor promedio por siniestro de este año”, redondea Cardelli.

Garrera avala: “El costo siniestral es mayor no sólo por la inflación sino también por la devaluación de enero último y los últimos cambios impositivos”.

“Definitivamente los siniestros son cada vez más caros”, confirma Gustavo Trías, gerente de Siniestros de San Cristóbal Seguros. “El aumento de los costos de reparación generó un aumento en la frecuencia de pérdidas totales. Además, las franquicias aumentaron a un ritmo mucho menor que la inflación de los costos de reparación, lo que implica que ahora se cubren daños que antes quedaban debajo de los deducibles, lo cual, a su vez, afecta la frecuencia siniestral de daños Parciales”, aporta el ejecutivo de la aseguradora número cuatro en el ranking de producción del ramo a marzo de este año, con más de 1.832 millones de pesos en primas.

En coincidencia con sus colegas, Manilla sostiene: “Los efectos generados por las medidas de política económica causan en el mercado automotriz distorsiones en los precios y falta de autopartes. En ese marco, en el último tiempo observamos una mayor influencia de la cláusula de reposición a nuevo de las pólizas y un incremento de las destrucciones totales en los vehículos de gama media y alta, producto de que el costo de reparación supera rápidamente el 80 por ciento del valor de plaza del auto. Dicho incremento de demanda, finalmente, fue correspondido por una oferta restringida debido a las medidas de política económica adoptadas, ya que las limitaciones sobre las importaciones generó ausencia de elementos y sobreprecios”.

“Esta realidad nos dificulta a las aseguradoras poder lograr y mantener resultados técnicos equilibrados, y nos obliga a realizar monitoreos constantes de los índices siniestrales y de los cuadros tarifarios -lamenta Giubergia de Sancor y concuerda con Manilla-. El negocio muestra una siniestralidad elevada producto de la combinación de una serie de factores, entre ellos el incremento en los robos a raíz de la falta de repuestos, principalmente de vehículos importados, y la mayor cantidad de destrucciones totales como efecto de la evolución despareja de los precios de los vehículos y de los costos de reparación, repuestos y mano de obra”.

Exponiendo las mismas consignas, Trías arriesga un número: “La inflación que afectó los siniestros de daños materiales ha estado por encima del 40 por ciento debido a, básicamente, la devaluación de principios de año que incrementó el costo de los repuestos e insumos importados, la generación de nuevos impuestos en determinada categoría de vehículos, y el incremento salarial generado a través de las paritarias del sector automotriz”.

Para Cardelli, el precio del paquete que incluye antenas, vidrios, cristales y cerraduras, aumentó un 40 % en promedio aproximadamente el último año. “Con las cubiertas y las llantas es peor, superando incluso el 50 por ciento, pero por un condimento extra que no tiene nada que ver con la inflación: robo/falta de repuestos. Lo digo especialmente todo junto porque nunca se sabe qué vino primero, si el huevo o la gallina: ¿la falta de repuestos generó el robo o el robo generó la falta de repuestos?”, se pregunta. Algunos de los modelos más comprometidos por el flagelo del robo de ruedas son los Peugeot 207 y 308, la Toyota Hilux y la Volkswagen Amarok.

Manilla de Rivadavia también saca sus cuentas y coincide: “Los costos medios de los siniestros en Automotores, referidos específicamente a los daños de Casco, se incrementaron aproximadamente en un 35 por ciento comparando junio de 2014 con el mismo mes de 2013. El mayor peso relativo lo tuvo el aumento del costo medio de los repuestos que fue de alrededor del 40 por ciento. Estas subas se debieron fundamentalmente a la ausencia de repuestos en el mercado, que catapultaron los precios hacia arriba”.

Más voluntades se suman en la voz de Garrera de Allianz: “Hay repuestos que han aumentado más del 50 por ciento, sobre todo los de autos importados. Después de enero el incremento de algunos llegó, incluso, hasta el 100 por ciento. Si bien se han ido regularizando a lo largo de los meses, su valor base acumulado supera la inflación. Y, además de ser más caros, muchos no se consiguen en el país y pueden tardar más de 60 días en llegar a manos de los clientes”.

Algunos operadores compartieron off the record con Estrategas cuáles son las herramientas o estrategias que utilizan para hacer frente a esta situación, más allá de la variable tarifas. “Hacemos convenios con algunos talleristas para que nos mantengan el mismo precio durante un cuatrimestre y luego apliquen un aumento predeterminado que hoy está en el 4 por ciento. Se pueden congelar los precios por tres o cuatro meses con algunos prestadores amigos”, dice la primera voz en off. Pero otra advierte: “Lo importante es no casarse con un solo prestador. Hoy hay que salir a buscar precios”, recomienda con el grabador apagado.

Otra alternativa es optar por la indemnización y no por la reparación/reposición. “No se trata de sacarse el problema de encima sino de descomprimirlo. Muchas veces el asegurado tiene más o mejores alternativas que la aseguradora para resolver la reparación o la reposición de su auto. Darle la plata para que lo haga es ayudarlo a resolverlo más rápido”, considera otro ejecutivo. “Si prometés una reposición, te ponés en situación de, tal vez, tener que hacer las cosas mal para conseguir el repuesto que necesitás, if you know what I mean. Creo que es mejor darle al asegurado la plata en la mano y que él haga lo que tenga que hacer”, remata haciendo un guiño.

LESIONES Y/O MUERTES. Los tentáculos de la inflación alcanzan cada arista del negocio y las indemnizaciones por siniestros con lesiones y/o muertos no son la excepción. Los operadores coinciden en que el compás de la evolución de los costos de estos siniestros lo marcan las sentencias judiciales y la proactividad (o la falta de ella) de las aseguradoras. Veamos.

“La frecuencia de los siniestros con personas lesionadas no aumentó, lo cual es un buena noticia para el mercado. Sin embargo, este mismo dato nos deja ver que es, nuevamente, el proceso inflacionario el que genera un incremento de los costos de estos siniestros”, abre el juego Trías desde San Cristóbal.

Giubergia de Sancor coincide: “Hay un aumento de los montos indemnizatorios que tenemos que afrontar las aseguradoras, producto del impacto directo de la inflación en los distintos componentes del costo siniestral en lo que respecta a indemnizaciones por lesiones y muertes”.

Por su parte Cardelli de Federación Patronal, en ésta, se aparta: “Los siniestros Automotores con daños a las personas salen lo que los jueces dicen que salen, y esos valores siempre han sido actualizados periódicamente. Este año no vemos que haya habido una diferencia muy grande con lo que venía pasando el año anterior. De hecho, creo que el incremento de los montos de las sentencias está por debajo de la inflación. En el ejercicio 2013/2014 pagamos, por siniestros de RC, un 25 por ciento más que en el ejercicio anterior y está dentro de lo previsible. Lo importante acá, lo que hace la diferencia respecto de lo que se paga por estos siniestros, es la política de la aseguradora respecto de los terceros lesionados. Cerrar siniestros en instancias extrajudicial, en mediación o aún durante el juicio pero antes de la sentencia, abarata mucho los costos”.

Y Manilla, desde Rivadavia, le da la razón: “El costo de los siniestros con lesiones y muertes guarda una estricta relación con la etapa en que se atiendan, administrativa, mediación o sentencia judicial. Si un simple reclamo de daños materiales no puede finalizarse en una etapa administrativa, se convertirá en un potencial juicio con lesiones. La celeridad en los procedimientos está directa y significativamente relacionada con el resultado”.

Otro componente sobresaliente en esta ecuación es el lugar del mapa en el que te pares. “En cuanto a juicios con lesiones, hay varias plazas que son más litigiosas que el resto y, por ende, en ellas resulta más difíciles negociar y cerrar casos. Depende un poco de la política y estrategia de cada compañía”, dice Garrera.

La famosa disparidad de criterios judiciales juega un papel crucial en este ítem. “Vemos un sostenido incremento en el costo del punto de incapacidad, lo que impacta directamente en cada uno de los casos según la jurisdicción -continúa la directora de Siniestros y Operaciones de Allianz-. La tendencia que hemos podido observar es que aquellas jurisdicciones cuyo punto siempre se ha encontrado valuado por encima de la media, han tenido en el último semestre un aumento muy por encima de la inflación”.

Manilla retoma para acompañar. “Los jueces van modificando periódicamente la valuación económica del punto de incapacidad, el valor vida y el daño moral, lo que se proyecta en un incremento de montos que se traslada naturalmente a los cálculos para evaluar el costo siniestral y que condiciona el valor de transacciones y conciliaciones. Es difícil establecer un criterio uniforme, pues cada jurisdicción del país le aplica un valor distinto al punto de incapacidad y a los demás rubros. No obstante, calculando un promedio, podemos decir que entre julio de 2013 y julio de 2014 el punto sufrió un aumento de entre el 20 y el 25 por ciento”, estima el gerente de Siniestros de Rivadavia.

Y si hablamos de disparidad de criterios judiciales, tenemos que hablar de la disparidad de tipos de tasas de interés, elementos que determina el monto de las sentencia en los juicios con lesiones y muertes. Afortunadamente para las aseguradoras, este año la Corte Suprema de Justicia de la provincia de Buenos Aires ratificó que en esa jurisdicción se debe seguir aplicando la tasa pasiva. “Si se hubiera dado lugar a la tasa activa en la provincia de Buenos Aires, el golpe hubiera sido enorme porque se trata de un gran foco de siniestralidad para Federación Patronal. Pero como se reconfirmó la pasiva, las cosas siguen más o menos igual y la siniestralidad este año estuvo dentro de los parámetros esperable”, respira aliviado Cardelli.

“Cuando un caso llega a sentencia judicial, suele generarse lo que llamamos una doble actualización: los jueces habitualmente expresan los montos de sus fallos a valores actuales y, además, dichos valores son ajustados por tasas de actualización desde la fecha del accidente”, explica Trías y cierra recordando que, históricamente, los costos de este tipo de siniestros se incrementan en mayor medida cuando existe un buen nivel de liquidez de la economía y viceversa: “Si la economía empieza a mostrar signos de algún tipo de recesión, los costos tienden a reducirse”.

Eliana Carelli

Publicado el 18/9/2014 en Revista Estrategas

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