RIESGOS DEL TRABAJO: Los juicios hacen tambalear el sistema.

La siniestralidad roza el 90 % a junio 2014. La nueva ley 26.773 generó un incremento del 240 % en sumas y pisos, pero no alcanzó para frenar el desmadre judicial. Hay más pleitos y más caros. Se dispararon las demandas intrasistémicas. Hay 200 mil juicios y mediaciones en trámite. Y se estima cerrar 2014 con un piso de 84 mil demandas nuevas. La tarifa es insuficiente.

Mara Bettiol, presidenta de la Unión de Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (UART), confirma en Expoestrategas 2014, que la siniestralidad del ramo rozó el 90 % a junio de este año (89,7%, para citarla textualmente). La cifra es concluyente: el negocio es un desastre. Ni siquiera en el complejísimo ramo Automotores los siniestros se comen el 90 por ciento de las primas devengadas.

“Unos 7.749 millones de pesos -aclara Bettiol- se pagan en prestaciones dinerarias administrativas y 6.149 millones se van en prestaciones dinerarias en el ámbito judicial”.

El primer número se puede entender rápido: la reforma de 2012 (ley 26.773) generó un incremento del 240 % en las sumas adicionales y pisos prestacionales, considerando la aplicación de actualizaciones semestrales por RIPTE.

Todos los operadores consultados por Estrategas coinciden en que este incremento en las prestaciones dinerarias apuntaba, además de a hacerlas más justas, a desalentar la judicialidad de la que era víctima el sistema. “La idea era que las ART pagaran indemnizaciones cercanas a los montos de las sentencias para que hacer juicio ya no tuviera tanto sentido”, explican voceros del sector.

¿Entonces? ¿Por qué las aseguradoras de Riesgos del Trabajo siguen pagando tanta plata en sede judicial? ¿Qué salió mal? “Es que el aumento de las indemnizaciones, que por un lado benefició al empleado en relación de dependencia como se esperaba, por otro lado incrementó la base de los honorarios de los abogados y las sentencias, al mismo tiempo, también se fueron para arriba”, explica Alberto Bugna, gerente Comercial de SMG Aseguradora de Riesgos del Trabajo, operador con 15.848 juicios en su cartera a marzo de este año.

Las ART hoy tienen 200 mil juicios y mediaciones en trámite. “Este año vienen entrando 7.600 casos por mes. Se espera cerrar 2014 con 84 mil nuevos juicios, un 7 por ciento adicional al valor del año pasado”, calcula Bettiol en Expoestrategas. Para Bugna, la proyección es todavía más oscura: “Vamos a terminar rondando los 110 mil nuevos juicios”, pronosticó. Es lo que se dice una barbaridad.

POR QUE NO PARAN. ¿Por qué no paran de entrar demandas? “Antes de la reforma, los juicios entraban por la vía Laboral -fuero que compromete al sistema de Riesgos del Trabajo- y por la vía Civil -contra el empleador solamente-. Desde la reforma, se logró el objetivo de mermar las demandas civiles contra los empleadores, pero las intrasistémicas vía fuero Laboral crecieron, con reclamos que piden mayores porcentajes de incapacidad de los que las ART determinan”, explica Claudio Cazalá, vicepresidente de Galeno ART, operador que hoy se agencia casi la cuarta parte de los 200 mil expedientes de los que estamos hablando (48 mil casos).

“En nuestro caso en particular esto se debe a la composición de cartera. Consolidar ART y Mapfre ART tenían una preponderancia de grandes corporaciones en los portafolios que Galeno compró. Y en las grandes empresas tenés el triple de juicios por empleado que en las empresas chicas”, explica Gonzalo García, director de Negocio de la compañía.

Pero la tragedia no es exclusiva de una compañía en particular sino del negocio en su totalidad y no es nueva; sólo es peor. La serie judicial a nivel mercado de los últimos diez años se complicó de junio a junio ininterrumpidamente durante más de una década. Y la reforma de la LRT no mejoró la curva. Hay más juicios y, además, son más (mucho más) caros en algunas jurisdicciones, como por ejemplo en CABA. “En la Ciudad de Buenos Aires, desde mayo se aplica una tasa activa recargada, un 50 por ciento más alta que la tasa activa que ya se venía utilizando”, dice Bettiol en Expoestrategas. “Una Cámara de Trabajo de esta Ciudad dispuso aumentar al 36 por ciento la tasa de interés con la que se actualizan los valores de las sentencias. Es el doble de la que se aplicaba antes”, confirma Cazalá.

Juan Carlos Mosquera, gerente de La Segunda ART, operador con más pymes que grandes cuentas en su cartera de Riesgos del Trabajo, se suma en el mismo sentido: “Se redujeron mucho las acciones civiles gracias al aumento sustancioso de las indemnizaciones. La judicialidad en cabeza de los empleadores bajó mucho. Ese blindaje funcionó. Pero crecieron las acciones intrasistémicas por mayores porcentajes de discapacidad”, dice el ejecutivo al frente de esta ART que suma un stock de 19.568 juicios y mediaciones a marzo de este año.

Por su parte, Daniel De Filippi, gerente General de Asociart ART (operador que a marzo tenía 18.600 expedientes en su cartera judicial), hace su aporte en coincidencia con sus colegas: “La litigiosidad crece y es la principal responsable del déficit técnico del sector. La reforma de la LRT no pudo revertir la situación. Se incrementó significativamente el número de reclamos que persiguen mayores indemnizaciones y los que intentan la aplicación retroactiva de la reforma de la ley o del RIPTE”.

“Los montos económicos que componen la siniestralidad han aumentado al ritmo de las mayores prestaciones establecidas en la ley 26.773 y del aumento de los salarios. De la siniestralidad total, que al 30 de junio pasado alcanzó el 90,5 por ciento, un 37,1 corresponde al pago de los salarios caídos e indemnizaciones, un 15,4 a la atención médica y de rehabilitación, un 12,7 a la judicialidad y el resto al aumento de reservas técnicas”, completa el ejecutivo de Asociart ART.

CUESTION DE PRECIO. La ley 26.773 dice en su art. 10 que la determinación de la base imponible se efectuará sobre el monto total de las remuneraciones y conceptos no remunerativos que declare mensualmente el empleador.

“El pago de las cargas sociales en general se hace sobre un tope de 28 mil pesos mientras que el pago de los siniestros va sobre la base ampliada (los conceptos remunerativos y no remunerativos). Esto quiere decir que si un trabajador cobra 50 mil, la ART recibe prima por una alícuota sólo sobre 28 mil pero pagan indemnizaciones calculadas sobre 50 mil. Es por eso que necesitamos cobrar prima sobre la base ampliada, sobre el sueldo bruto completo de cada empleado”, explica Bugna.

Este cambio debía ser reglamentado a poco de materializarse la reforma, pero eso nunca pasó. Al cierre de esta edición, las ART siguen sin contar con la prometida base ampliada. Y, lo que es peor, instrumentaron un aumento de tarifas diseñado sobre esa base que, final y consecuentemente, se quedó corto.

“La Superintendencia le puso un freno a la ampliación de la base imponible porque entendió que el empresariado ya tenía suficiente con el aumento de tarifas del 19,7 por ciento que se estableció. Sabemos que hubo algún reclamo desde la UIA. Nosotros pedimos a viva voz que se torne operativa dicha ampliación lo antes posible, entre otras cosas porque desde 2009, a instancias del decreto 1.694, las ART pagamos los reintegros por ILT -jornales caídos- sobre la remuneración total del empleado, margen por el que no estamos pudiendo cobrar prima”, agregar Mosquera.

Guillermo Davi, gerente de Prevención ART, comparte el reclamo y remarca que “inicialmente se estimó que el impacto del aumento de las prestaciones dinerarias se financiaría con un ajuste del 19,7 por ciento en las alícuotas aplicándolas sobre la remuneración total, lo que alcanzaba un ajuste total en el orden del 30 por ciento”.

“El aumento se estableció en un 19,7 por ciento porque se tenían previstos unos ocho puntos más por la base ampliada. Si no hubiéramos contado con ese concepto, el aumento tendría que haber sido del 27 por ciento -coincide Cazalá-. El incrementó, finalmente, se concretó en apenas entre el 13 y 15 por ciento, dependiendo de la compañía, y la base ampliada sigue sin ser reglamentada. Esperamos que en los próximos meses se implemente”. Y remarca que hoy, así como está, la tarifa es claramente insuficiente porque no permite cubrir los costos: “El 19,7 por ciento no incluía el crecimiento exponencial de la judicialidad ni de los valores de las sentencias”.

De Filippi desde Asociart ART, agrega dos elementos que complican más la cuenta: “La reforma eliminó el período de provisoriedad en las incapacidades permanentes, lo que genera la posibilidad de extender por un año extra la ILT. Además, el decreto 49 de enero pasado incorporó nuevas enfermedades laborales al listado vigente: lumbalgias, várices y hernias. Se puede apreciar fácilmente que el aumento establecido en las alícuotas no alcanza para solventar las prestaciones estipuladas”.

Para Bugna, el impacto de ampliar la base hubiera significado un 12 ó 15 por ciento adicional de prima, “con lo cual, el aumento, sin contar con eso, debería haber sido del 25 por ciento aproximadamente”. El ejecutivo sostiene que no se pudo alcanzar el 19,7 % por una cuestión de oferta y demanda. “Las empresas con mayor poder de negociación aguantaron el aumento y bajaron el promedio del mercado al 14 ó 15 por ciento. Creo que si no fuera por la gravísima y creciente situación judicial actual, las tarifas serían cuasi-suficiente. El problema es que la judicialidad -sentencias y reservas- se lleva el 50 por ciento de las primas”.

Para algunos la ampliación de la base imponible combinada con un nuevo aumento de precios podría reportar el aire que necesitan los operadores del ramo. Para otros, no: “Con la judicialidad actual y su perspectiva, ni con la base ampliada ni con un 30 por ciento de aumento estaríamos en equilibrio. No hay prima que pueda aguantar los juicios que se encarnaron en este sistema. Y lo terrible es que no hay nada más que podamos hacer al respecto”, dice un ejecutivo en off the record.

Es que lo que podían hacer las ART, ya lo hicieron. Todos los operadores consultados por Estrategas coinciden con los datos difundidos por UART respecto a que se mejoró mucho la seguridad en el trabajo y que se logró una reducción intensa en la frecuencia siniestral.

Davi de Prevención dice lo que todos piensan: “Tenemos más prevención, mejores prestaciones y servicios, menos accidentes laborales y, pese a ello, la cartera de juicios continúa en constante aumento. El escenario de judicialidad puede seguir empeorando y es una gran preocupación para el sector. La adecuación de tarifas continúa siendo una necesidad imperiosa, pero también somos conscientes de que debemos fijar costos que el empresariado pueda afrontar”.

Más allá del tema precios, para García de Galeno hay algo más que las ART pueden y deben hacer: “Hay que estar muy atentos para detectar patrones que denoten fraude o focos de judicialidad por actividad, por jurisdicción o por sindicato, y trabajar sobre ellos. El sistema se está corrompiendo cada vez más y hay que trabajar cuenta por cuenta”.

RESULTADOS. De 2003 a esta parte, la marcha de la producción en Riesgos del Trabajo ha sido creciente. A marzo de 2014, el negocio reportó una producción 20.362,5 millones pesos. Pero los operadores consultados para esta nota coinciden en que en el último ejercicio se percibió un amesetamiento en la curva. Hoy el aumento del primaje del ramo viene más por el lado inflación/paritarias/actualización del salario promedio que por el lado incorporación de nuevos asegurados (empresas o trabajadores).

Davi lo confirma: “Al cierre del ejercicio finalizado el 30 de junio, el mercado continuó con crecimiento en su facturación motivado principalmente por los incrementos salariales de los trabajadores. Nuestra empresa no ha sido ajena a esta tendencia y registró un crecimiento del 26,22 por ciento en relación al periodo anterior. La cantidad de cápitas cubiertas tuvo un leve crecimiento, por lo que gran parte del incremento de la producción se debe a los aumentos en los salarios”.

De Filippi comparte algunos datos: “Según la SRT, a marzo de 2014 la cobertura a trabajadores se incrementó en un 2 por ciento respecto al mismo mes del año anterior. En lo que se refiere a Asociart ART, el aumento también fue superior, ubicándose en el orden del 6 por ciento. Si tenemos en consideración la diferencia interanual del número de empresas, el incremento porcentual es del 3 por ciento. El aumento de salarios, por su parte, estuvo en el orden del 30”.

Esta flojera de la producción se suma a los problemas que ya se expusieron. Y la conclusión a la que llegan todos los operadores es que el gran perdedor de esta contienda es el resultado técnico de las aseguradoras, que fue negativo a marzo de este año en 8,8 %, según SSN, y peor aún al cierre de balances en junio que fue negativo en un 10,7 % de la prima según UART. Hay consenso sobre que las ART están sobreviviendo gracias a los extraordinarios rendimientos financieros que compensan el quebranto técnico, y también sobre que “dormirse sobre las inversiones es coquetear con la insolvencia”, como lo definen en off.

El problema de los resultados financieros es que incluso cuando son muy buenos, no alcanzan y que, además, pueden pasar a ser muy malo de un año a otro. “El índice RIPTE y la tasa activa recargada superan el rendimiento financiero de las ART. Cualquiera de las tasas que tenemos que pagar, excepto la pasiva, es mucho más alta que el rendimiento de las inversiones de las compañías. Esto deja ver a las claras que es imprescindible aumentar los precios. No hay otra forma de financiar el problema de la judicialidad”, advierte Bettiol desde la UART.

Además, está el factor volatilidad: “Tuvimos suerte de tener un año espectacular financieramente hablando, pero eso puede cambiar el año que viene. Si en 2015 el rendimiento de las inversiones es malo, nos quedamos sin sistema. Recostarse sobre un resultado financiero bueno no es sustentable en el tiempo”, subraya Bugna de SMG ART.

“Si se logra bajar la inflación, van a bajar las tasas, y si bajan las tasas, ¿qué hacemos? A mediano plazo estaremos en problemas”, confirma García desde Galeno ART. Mosquera, por parte de La Segunda ART, agrega: “Los resultados son desalentadores, las tarifas insuficientes, la siniestralidad creciente -empujada por la judicialidad-, y los costos aumentan por inflación. Estamos complicados”.

Y es que la presión de este embrollo llega hasta los indicadores de Capital. El mercado está más apretado que el año pasado. “En materia de déficit de capital mínimo requerido para operar, hay dos ART que están pulverizadas, una por más de 200 por ciento en rojo. Uno solo de los 14 operadores tiene superávit holgado, mientras que otras cuatro no superan la mínima por más del 5 por ciento”, analiza un ejecutivo que prefiere salir como fuente reservada en este comentario.

“Todavía somos superavitarias, pero por muy poco. Venimos perdiendo margen a causa de toda esta compleja situación”, reconoce Cazalá de Galeno, que a marzo superaba el mínimo por un 4,8 %.

Para Bugna, la presión sobre los capitales viene por el lado de las reservas: “Los juicios están cada vez más caros. Hoy, una sentencia promedio está en los 105 mil pesos. Eso multiplicado por la cantidad de juicios que tenemos que reservar, genera un pasivo enorme. Cada vez tenemos que constituir mayores reservas, lo que impacta en el patrimonio neto computable para acreditar los capitales mínimos”.

UN SOLO GRITO. ¡Que alguien pare la avalancha de juicios!, piden todos. ¡Aumento de tarifas o muerte!, parecen proclamar otros. Algunos, incluso, creen que una cosa no quita la otra y que hay que ir por todo porque, si no, el sistema de Riesgos del Trabajo se va a la lona.

“Si no logramos contener la judicialidad, si la Justicia no empieza a aplicar la ley, con los baremos y demás herramientas urgentes, el sistema está en riesgo”, advierte Cazalá. De Filippi redunda: “En la medida en que los fallos de los tribunales hagan de éste un sistema más previsible, habremos encontrado un punto de equilibrio entre los ingresos y los egresos”.

En off the record no hay cautela para decir lo que se tiene que decir: “Los juicios que la reforma de la ley les ahorró a los empleadores, se los pasó al sistema de Riesgos del Trabajo. No hay menos juicios; sólo cambiaron de objetivo. La única que puede hacer algo al respecto ahora es la Justicia. Y, como es esperable, la Justicia va a tardar su tiempo en instrumentar las acciones necesarias para reordenar esta situación -empezando por la reglamentación de la base ampliada y siguiendo por la aplicación de un baremo único, entre otras herramientas-. ¿Qué hacemos las ART en el mientras tanto? ¿Cómo hacemos para aguantar hasta que la Justicia reaccione? Tenemos que comprar tiempo, y ese tiempo se paga con aumentos de primas. Resumiendo: este problemón lo van a terminar pagando los empleadores. Que alguien les diga a los que diseñaron la reforma de la LRT que les salió el tiro por la culata”, dice casi a los gritos un ejecutivo consultado por Estrategas.

Mosquera se preocupa: “Es una carrera a ver quién puede más. Por ahora puede más la judicialidad que nosotros. Aumentar las tarifas permanentemente no es sostenible. El empresariado no lo va a soportar. El gran flagelo de la judicialidad pone en duda el futuro de este sistema”.

Algunas veces suena como un pedido de auxilio y otras como una amenaza. La UART tiene la última palabra en esta nota. “Es imprescindible -remarca Bettiol- aumentar los precios, al menos hasta que los juzgados finalmente apliquen las normas o las previsiones contenidas en la ley 26.773. Es necesario recomponer la tarifa, de lo contrario esto es insostenible. Ya está dicho: el problema no está en las ART, ni en los productores asesores de seguros ni en la ley. Está en la Justicia”.

Eliana Carelli

Un 62 % menos de fallecidos

La cantidad de trabajadores fallecidos por cada millón de trabajadores cubiertos, incluyendo los accidentes in itinere, bajó de 233 en 1996 a 91 en 2013, un 62 % menos, y continúa una fuerte tendencia a la baja.

Hoy se brindan más de 2 millones de prestaciones por año y el 64 % de los trabajadores que pasaron por el Centro de Recalificación Profesional RecalificART fueron rehabilitados o reubicados laboralmente. Por donde se los mire, los resultados son contundentes.

Nuevos Targets: Empleadas domésticas y Micropymes

La inclusión del personal de casas particulares (ley 26.844, decreto reglamentario 467/14) al sistema de Riesgos del Trabajo representa un universo de entre 400 mil y 900 mil potenciales nuevos beneficiarios. Por otro lado, el régimen especial previsto para las micropymes (ley 26.940, para empresas de hasta cinco trabajadores) les garantiza una cuota inferior al promedio con el objetivo de promover el empleo registrado.

“Respecto a los empleados de casas particulares, la tarifa no va a alcanzar para cubrir ese riesgo -dispara Cazalá, vicepresidente de Galeno ART-. La idea es que más gente se sume al sistema y que la cantidad compense lo que falte de prima. Está bueno desde la inclusión y la universalidad, pero hay que ver cómo se da para las ART. Por su parte, el plan para micropymes también puede significar una pérdida porque justamente prevé una cuota más baja. Dependiendo de cómo se instrumente, podemos llegar a perder entre un 2 ó 4 por ciento más de prima. Todo esto va a ir directo al resultado técnico que ya es malo”.

Publicado el 18/9/2014 en Revista Estrategas

Recent Posts

Start typing and press Enter to search